Publicado: 28 de Septiembre de 2014


Cuando invertimos nuestro dinero en la compra de electrodomésticos desearíamos que no se estropearan nunca, pero desgraciadamente esto no es posible. Sabemos que no podemos hacer nada para evitar que tarde o temprano tengamos que sustituirlos, pero lo que sí podemos hacer es tomar medidas para aumentar su vida útil. Los electrodomésticos deberían durarnos una media de unos cinco años desde que comienza su uso, pero con un buen cuidado de los mismos podríamos llegar a la década.

Las causas más comunes por las que se suelen estropear son la mala manipulación de los mismos, la falta de limpieza  o los cambios bruscos de voltaje en el sistema eléctrico.

El trato que reciben nuestros electrodomésticos también es muy importante para aumentar su vida útil. Aunque este consejo parezca obvio, es de vital importancia tener el manual de nuestro electrodoméstico siempre a mano y seguir las indicaciones del fabricante. No debemos golpearlos ni abrirlos nosotros mismos. En este sentido, es recomendable realizar revisiones anuales para cerciorarnos de que funcionan correctamente consultando con un servicio técnico profesional y NO reparar nunca nosotros mismos un electrodoméstico.

La limpieza y el buen mantenimiento de nuestros electrodomésticos es esencial para preservarlos. Se debe llevar a cabo una limpieza regular de los electrodomésticos, prestando especial atención a los cables eléctricos, evitando que tomen contacto con el agua. No es aconsejable usar disolventes  ni otros materiales corrosivos. Además, si vamos a dejar de usar nuestros electrodomésticos por un tiempo, deberíamos cubrirlos con fundas.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que los cortes en la electricidad pueden dañar o generar cortocircuitos que perjudiquen nuestro aparatos eléctricos por lo que deberíamos usar dispositivos que ayuden a controlar los efectos de las fuentes de energía y sus fluctuaciones y mantener nuestros aparatos electrónicos desenchufados cuando no los estemos utilizando.

Finalmente, si ha llegado el momento de jubilar nuestro electrodoméstico deberemos reciclarlos en los puntos limpios destinados exclusivamente a la recogida de este tipo de productos. A veces son las propias empresas las que se encargan de recogerlos y reciclarlos ellas mismas. Y en el caso de tener que comprarnos  un nuevo siempre hay que buscar el que tenga un consumo lo más eficiente posible.